Reflexionando sobre la belleza en Hundertwasserhaus

Hundertwasserhaus es un complejo residencial municipal en Viena que siempre ha estado en mi lista de lugares que visitar. Soy fan de los colores y la controversia que puede generar lo no convencional. Existen millones de fotos en Instagram saturadas de color; y en un día tan gris como hoy, buscaba un poco de impresión sensorial visual. Me encontré con un edificio bastante interesante que se rehusaba a pertenecer al resto de la arquitectura vienesa y ademas, a ser renovado a través del tiempo y las inclemencias climáticas de Austria. No es imponente, pero seguro te sentirás atraído a verle de todos los ángulos. Se ha dicho que mucha gente le confunde con la fabrica de basura. Independientemente de nuestros juicios, la belleza diversa puede mover nuestros sentidos. Seguro nos sentimos tan atraídos a lo opuesto, y al mismo tiempo, a lo que es similar a nosotros.

Una Cita de la finca de Friedensreich Hundertwasser dice: “La casa debe envejecer con dignidad y las manchas de agua son solo el diseño de la naturaleza a lo largo del tiempo”. También se declara: “Tenemos un concepto de belleza completamente equivocado. ¡Necesitamos obstáculos de belleza e irregularidades no reguladas! ”

“Straight line leads to the downfall of humanity”. Friedensreich Hundertwasser

Podríamos pensar que al buscar la perfección inasequible se pierde la humanidad y con ello excluimos la diversidad, así como lo divertido que puede ser el proceso de algo si se le mira desde nuestro angulo adecuado. Sin mencionar la frustración que puede generar querer llegar a la perfección, que quien sabe bajo que conceptos se pueda estarla definiendo. Que tal si podemos pensar que nos gusta seguir mejorando y no seguir perfeccionando.  Porque la perfección quien sabe quien la ha definido. Siempre habrá bajo alguna percepción, algo mejor. Al estar abierto a mejorar y a continuar, el camino asegura más desafíos y con ellos más diversión.  Es que en un viaje a la cima hay un millón de aventuras y obstáculos. Por supuesto que queremos llegar a la cima, pero eso no nos evita que podamos disfrutar el camino, tanto como la satisfacción del destino. Al llegar al destino, no significa que no quieras conocer otros destinos, los que quizás tengan otros desafíos.

A todo esto puede ser elocuente citar a David Hume, quien asegura que la belleza está en el ojo del observador.

Lo que olvidamos frecuentemente es que por la belleza también pasa el tiempo y la podemos encontrar en todas sus formas, fuera y dentro de nosotros mismos. Puede ser tan cotidiana como le permitamos ser. La belleza puede ser también humanamente imperfecta. ¿Será más ausente ahora que nuestra ausencia de capacidad de asombro nos ha sobrepasado?¿Ya no tenemos tiempo para verla? ¿Necesitaremos más arte y folclor/folklore alrededor para tener otras perspectivas? No lo sé…Sin duda para mi es una necesidad rodearme de ella y seguir asombrándome por sus matices. Es la belleza un montón de contradicciones. Puede ser tan efímera, como la naturaleza y sus estaciones. Tan presente como nuestra capacidad de supervivencia. Es ella controversia y tan necesaria para mantenernos humanos.

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